La mata no mata: hoja de coca ayuda a recuperar suelos afectados por glifosato

La hoja sagrada para muchas comunidades andinas. Fotografía: Cambio

Son muchos los mitos y preconcepciones negativas que existen alrededor de la hoja de coca, debido a su uso más conocido por ser el insumo principal para la producción de cocaína. No obstante, va más allá de ser una planta con la capacidad de combatir los dolores, el estrés, el cansancio e, incluso, el hambre. Por ejemplo, en los últimos años se ha demostrado que, después de ser sometida a un proceso de fermentación para convertirse en abono, también funciona como un fertilizante altamente efectivo que actúa, especialmente como abono para suelos maltratados por el glifosato.

A la luz de una iniciativa del Servicio Nacional de Aprendizaje de Colombia (SENA), el presidente Gustavo Petro decidió apuntarle a usar la cosecha de la hoja de coca, después de comprarla a los campesinos, con el objetivo de darle a la planta un buen uso, mientras que también atiende a la crisis que están enfrentando los cultivadores del país. El primer paso que dio el mandatario para hacer realidad el proyecto fue el de pedir a la ONU, durante el debate general de la Comisión de Estupefacientes de la organización, que revisara la inclusión de la hoja de coca en la lista de sustancias controladas, en la que apareció junto a la cocaína y la heroína desde el año 1961.

¿Qué es el glifosato?

El glifosato es un herbicida no selectivo y sistemático de amplio espectro, lo que significa que puede ser absorbido a través de los tejidos de casi cualquier planta. Cuando penetra, tiene la capacidad de imposibilitar la producción de las proteínas vitales del organismo afectado, causando su muerte.

Debido a su uso indiscriminado, se comprobó la existencia de varias especies de plantas que desarrollaron resistencia al glifosato y, en consecuencia, también a otros químicos de menor poder. La abundancia de malezas resistentes aumenta los costos de producción, pone en riesgo la vida silvestre y también genera que la industria presente una mayor dependencia a los agroquímicos.

Así mismo, el uso de glifosato, por medio de aspersión aérea, para la erradicación de cultivos de amapola, coca y marihuana ha afectado gravemente a la biodiversidad de las áreas selváticas de países como Colombia. Adicionalmente, está demostrado que el químico es tóxico, en niveles leves o moderados, para algunas especies de aves, anfibios y peces.

Abono de hoja de coca

Para convertir la hoja de coca en abono basta con someter a la planta a un proceso de fermentación. Después de un reposo de quince días, el compost está listo para ser utilizado. Múltiples estudios realizados por el SENA demostraron que este tipo de abono tiene la capacidad de recuperar por completo suelos afectados por químicos.

Así las cosas, la implementación del abono podría darle mejores condiciones de vida a los campesinos que trabajan en la gran cantidad de hectáreas destinadas al cultivo de coca en el país, que en el 2021 rondaban por las 204 mil. Adicionalmente, la recuperación ecosistémica ayudaría a la mejora de las condiciones de vida para la diversidad de flora y fauna de los lugares afectados por la aspersión de glifosato, permitiendo que el terreno vuelva a ser fértil y productivo.

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