La percepción del arcoíris: más allá de los colores visibles

Imagen con filtros azulados del mar y en el fondo un arcoíris. Fotografía: Lívia Bittencourt.
Fotografía: Lívia Bittencourt.

El arcoíris se erige como un símbolo cautivador y una poderosa metáfora de esperanza, diversidad, unidad y transformación. La forma en que cada individuo lo percibe revela una estrecha relación entre la ciencia, el arte y la magia

Aristóteles señaló que el arcoíris es el eco de la luz blanca del sol descompuesta en tres colores (rojo, verde y violeta), creando una ilusión óptica, mientras que Newton identificó los siete colores del arcoíris y los relacionó con los elementos alquímicos y las siete notas de la escala musical. Fue él quien argumentó que cada color correspondía a una vibración de luz de diferente intensidad. Aunque el arcoíris depende de la observación humana y del fenómeno científico de la refracción de la luz, su componente mágico y artístico radica en su capacidad para evocar asombro, maravilla y belleza. 

¿Qué es el arcoíris? 

Es el resultado de la interacción entre la luz solar y las gotas de agua suspendidas en el aire. Cuando la luz del sol atraviesa una gota de agua, se refracta y se descompone en diferentes longitudes de onda, creando un espectro de colores que va desde el rojo hasta el violeta. Este fenómeno se conoce como dispersión de la luz. Cada color del arcoíris corresponde a una longitud de onda específica, algo parecido a lo que explica Newton.

De esta forma, cada color en el espectro del arcoíris tiene una longitud de onda específica y una frecuencia asociada. Los colores de mayor longitud de onda, como el rojo y el naranja, tienen vibraciones más lentas y transportan menos energía. Mientras que los colores de menor longitud de onda, como el azul y el violeta, tienen vibraciones más rápidas.

La formación de un arcoíris también depende de la posición relativa del sol, el observador —ya que al ser un fenómeno visual, requiere la presencia de alguien que lo vea— y las gotas de agua, lo que explica por qué a menudo se ve después de una lluvia cuando el sol está bajo en el horizonte. 

Apreciaciones del arcoíris en otras culturas

En la mitología nórdica, el arcoíris, conocido como “Bifröst”, era un puente que conectaba el reino de los dioses, Asgard, con el mundo de los mortales, Midgard. Representaba la conexión divina y servía como un camino hacia los reinos celestiales. Por otro lado, en la mitología griega, era visto como un camino trazado por la diosa Iris entre el cielo y la tierra. Simbolizaba la comunicación entre los dioses y los humanos, y se creía que Iris era mensajera de los dioses.

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