Beau is afraid: entre la angustia y lo absurdo de la condición humana

Aunque por el poster pareciera una película sobre lo que pasa mientras llega un Transmilenio cuando estamos de afán, Ari Aster logró en “Beau is Afraid” algo (un poco) más aterrador.

Después de dirigir dos de las más aclamadas películas de terror contemporáneo —Hereditary Misdommar— Ari Aster regresó a la pantalla con una obra que, si bien se aleja del horror en términos de género narrativo, sí le apuesta a provocar angustia, lástima y, en últimas, también temor en el espectador. Beau is Afraid ofrece una experiencia abrumadora, pero divertida, de casi tres horas, en la que se retrata la culpa y el trauma masculino a través de un viaje de autoconocimiento que roza, en ocasiones, lo onírico —incluso lo ridículo— y que se dota de sentido y complejidad gracias a un rico lenguaje simbólico.

Desde un principio, el director se encarga de dejar claro que la película no es una experiencia fácil de atravesar. Y es que ¿cómo saldremos dichosos de las salas de cine si lo que estamos observando es la decadencia estado mental de su protagonista? En la que, además, nos vemos retratados también, una y otra vez, hasta el hartazgo que produce asumirse, avergonzados, como alguien que se identifica con Beau.

A pesar de que no deja ganas de volverla a ver—o al menos no en un gran tiempo—, recomiendo que todas las personas se adentren en ella, con atención, por lo menos una vez en la vida. La podrán amar u odiar, pero nunca les será indiferente. Es ahí, precisamente, donde cumple su cometido.

-Alejandra Romero

Para complementar:

Como se sugirió desde su trailer, el humor de Beau is afraid, amplifica su terror psicológico: tras alguna situación de violencia caricaturesca, absurdo o confusión, encontrarán salas de cine que sueltan una carcajada antes de quedar en un profundo silencio, cuando decanta en el espectador la noción de la profundidad escalofriante de la confusión o la gravedad del daño físico o psicológico.

La especificidad de esa identificación con el protagonista también es importante. El guión explora la masculinidad en un estilo similar al de otras obras recientes como Los Soprano, The Whale, Succession o Bojack Horseman: desde el ángulo de la miseria y de las psicopatías, entendidas como expresión de traumas de infancia. Pero brilla por asumirlas, más que como argumentos del arco de desarrollo de un personaje, como elementos profundamente perturbadores y desesperanzadores por imborrables y por agravarse a medida que se intenta huir, como un castigo progresivo e injustificado a un niño interior.

Recibe newstro boletín gratuito

Newspresso te ofrece una selección cuidadosa de las noticias más relevantes de Colombia y el mundo para que empieces tu día con los ojos bien abiertos.

Noticias relacionadas