Científicos encuentran cómo controlar el nivel del efecto de la cocaína en ratones de laboratorio

Fotografía: PNAS

Se tiene la creencia de que el alcohol tiene más efecto si se ingiere con el estómago vacío. Es probable que se hayan preguntado por el papel de dicho órgano en el efecto que el trago u otras sustancias tienen sobre nuestro organismo. Tal vez con la misma duda en mente, un equipo de científicos de la Universidad de Wisconsin decidió centrar sus investigaciones en la posible influencia del microbioma intestinal en la capacidad de asimilación de las drogas que tiene el cuerpo. De esta manera, descubrieron la forma de controlar qué tan drogados pueden llegar a estar los ratones con una determinada dosis de cocaína, todo por medio del control de las bacterias que los animales tienen en sus intestinos.

¿Cómo fue la investigación?

Los científicos le proporcionaron pequeñas dosis de cocaína a varios grupos de ratones justo después de cebar algunos de sus intestinos con citrobacter rodentium, la bacteria responsable de enfermedades como la colitis. Acto seguido, se dedicaron a medir la distancia que recorrieron los roedores durante cinco días bajo el efecto de la droga.

Los ratones que estaban bajo los efectos de la cocaína recorrieron una distancia mayor que aquellos que se encontraban libres del efecto de la sustancia, pero los roedores con citrobacter rodentium viajaron aún más lejos, mostrando, además, patrones significativos de búsqueda de drogas. En otras palabras, la bacteria demostró tener influencia directa en la respuesta que dichos animales mostraban frente a la sustancia.

Los investigadores observaron las diferencias metabólicas en sus objetos de estudio, identificando un aminoácido llamado glicina que parecía estar presente únicamente en aquellos ratones que no presentaron patrones de búsqueda de drogas. Esto les permitió concluir que, en primer lugar, la citrobacter rodentium se comía la glicina y, aún más importante, que entre menores fueran los niveles de esta sustancia en el organismo, más reaccionaban los ratones a la cocaína, mostrando comportamientos anormales.

Para comprobar la conclusión, los científicos inyectaron a los roedores un aminoácido genéticamente modificado que no puede descomponer la glicina. Después de esto, el comportamiento de los ratones volvió a la normalidad. Básicamente, sin dicha sustancia, la ingesta de cocaína tendría para los ratones, sólo en términos de proporción, el mismo efecto de consumir alcohol con el estómago vacío.

¿Cuál es la importancia del experimento?

Si se comprueba que el organismo de los seres humanos responde de manera similar al suministro de drogas —es decir, en función del propio microbioma intestinal— se podría avanzar en la prevención, estudio y tratamiento de trastornos psiquiátricos como la adicción a estupefacientes, apostando por el ajuste de la microbiota, en vez de tratar de alterar la química del cerebro. Así pues, el suministro de sustancias como el aminoácido que se le inyectó a los ratones podría, por poner un ejemplo, frenar los patrones de búsqueda de estimulantes.

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