¿De qué color ves el mundo? Un tema de percepción que causa desacuerdos

Imagen ilustrativa: Insumos ESMAR
Imagen ilustrativa: Insumos ESMAR

Es bien sabido que los ojos de los seres humanos tienen la capacidad de percibir e interpretar sólo una parte reducida del espectro electromagnético, que recibe el nombre de espectro visible. Así las cosas, el ojo recibe diferentes longitudes de onda y después envía un estímulo al cerebro para que lo interprete como un color determinado. A excepción de las personas con daltonismo, todos los organismos realizan ese proceso, por lo que se esperaría que la interpretación de lo que se está mirando sea la misma. ¿Realmente es así?

Primero lo primero, ¿Qué es el color?

Según lo que les contamos con anterioridad, el color es una percepción visual que se genera en el cerebro a través de la interpretación de las señales nerviosas enviadas por los fotorreceptores de la retina del ojo. En palabras más simples, es una impresión producida por la luz en los órganos visuales.

Con base en su carácter de percepción, se puede inferir que la interpretación del color depende directamente del observador. Esto le quita validez a la muy escuchada premisa que lo define, al contrario, como una cualidad intrínseca del objeto que se está observando.

Percepción del color

Durante mucho tiempo se popularizó la teoría de que la luz es la que da el color a las cosas. Bajo esa premisa, impulsada por Isaac Newton, la luz blanca está compuesta por longitudes de onda de todo el espectro de luz visible superpuestas, por lo que contendría en sí misma a todos los colores. En esos términos, cuando la luz llega a un objeto, las propiedades químicas del mismo provocan que pueda absorber sólo determinadas longitudes de onda y refleje otras, por lo que un material sólo reflejaría la luz del color de que lo percibimos, mientras que absorbe el resto.

No obstante, una gran cantidad de estudios realizados y publicados recientemente han demostrado que esa teoría no es del todo cierta. Según los expertos en la materia, a pesar de que sí existen diferentes longitudes de onda de luz que no dependen de nosotros, sólo se pueden convertir en colores dentro de nuestros cuerpos. En ese sentido, el color vendría siendo un proceso neurológico en el que las células sensibles a la luz de nuestros ojos detectan fotones, para transformarlos en señales eléctricas y enviarlas, posteriormente, al cerebro. Allí, después de una serie de cálculos complejos, son convertidos por nuestra corteza visual en lo que entendemos por color.

Así las cosas, el color no existe en el mundo físico sino sólo en los ojos y la mente de sus espectadores. Bajo esa premisa, si un árbol cae en un bosque y no hay nadie que lo observe, tanto sus hojas como su tallo serían incoloros, al igual que todo lo que lo está rodeando. En ese sentido, por fuera de ser un concepto, no existiría tal cosa como el color, sólo las personas que tienen la capacidad de percibirlo.

Entonces, ¿todos vemos el mundo del mismo color?

La capacidad de percepción de un color depende directamente de las células fotorreceptoras de la retina del observador, pues son las encargadas de convertir la información en pulsos eléctricos transmisibles al cerebro. La cuestión es que no todo el mundo tiene el mismo tipo ni la misma cantidad de dichas células sensibles a la luz, por lo que el sistema visual de cada quién es único. En ese sentido, la respuesta a la gran pregunta de este artículo es no, porque cada individuo interpreta los colores de manera distinta, aunque las diferencias suelen ser ligeras en la mayoría de los casos.

En la retina se encuentran dos clases de células fotorreceptoras: los conos y los bastones. A su vez, se dividen en 4 tipos, cada uno más sensible a la luz que el otro. A mayor cantidad de conos en la retina —y más variedad en sus tipos— más colores es capaz de interpretar el sistema visual de un individuo.

Adicionalmente, la interpretación del color también tiene que ver con el papel que juegan en la vida social y las tradiciones culturales que atraviesan el filtrado de su comprensión. Los significados del color son, en últimas, una construcción social, por lo que los colores pueden significar algo radicalmente diferente dependiendo de a quien se le pregunte. En consecuencia, prácticamente todo lo que se ha considerado evidente por sí mismo, respecto al color, no lo es en absoluto. Numerosos científicos han dedicado gran parte de su carrera a demostrar, por ejemplo, que el cielo no es azul, o que la nieve no es blanca.

¿Qué pasa con el mundo animal?

Al igual que los humanos, en el mundo animal también se habitan universos cromáticos diferentes. Por poner un ejemplo, la mayoría de los mamíferos no pueden percibir ni interpretar el rojo y el verde, pero casi todos los anfibios, insectos, pájaros y reptiles perciben más colores que nosotros, algunos incluso ven la radiación infrarroja, por lo que pueden detectar y observar la calidez de los cuerpos de sus presas. Mientras que los humanos contamos únicamente con 3 fotorreceptores, hay especies que tienen hasta 16, como las mantis marinas —o estomatópodos—.

Recibe newstro boletín gratuito

Newspresso te ofrece una selección cuidadosa de las noticias más relevantes de Colombia y el mundo para que empieces tu día con los ojos bien abiertos.

Noticias relacionadas