Barbenheimer: conclusiones de ver ambas películas juntas

Barbieheimer ha inspirado a miles a hacer todo tipo de posters que combinan elementos de ambas películas resaltando su contraste.

Imagen original: Sean Longmore.

Barbenheimer, la coincidencia de los lanzamientos de la película de Barbie de Greta Gerwig y la película biográfica de Christopher Nolan sobre J. Robert Oppenheimer, ya escribe su capítulo en los libros de historia. Además de los récords que está rompiendo en las salas de cine, el fenómeno ha atiborrado las redes sociales de análisis y debates sobre si existe alguna agenda ideológica engañosa en ellas o no.

Para nosotros, la mejor manera de aprovechar esta sincronía no es ver Barbenheimer sólo como un fenómeno gracioso por su contraste en cuanto a audiencias o tonos —de color, de lenguaje, de actuación y demás—. Es pensar de qué formas las dos obras nos hablan en conjunto sobre el mundo en el que vivimos y sobre el estado del cine. Hemos identificado tres:

  • Escuchar a la diferencia: Buena parte de Oppenheimer trata sobre los efectos del maccartismo y el antisemitismo sobre la carrera armamentistica y sus implicaciones. Un personaje de Barbie tiene un discurso preparado para analizar con prejuicios todo lo que la muñeca significa, incluso tildándola de “fascista”. El sectarismo es una realidad que nos afecta a todos como personas y colectivos, y solucionarlo requiere de acciones individuales que rompan con el hermetismo de los subgrupos políticos de la sociedad.
  • La “mirada masculina” sí afecta la calidad de las historias: Oppenheimer pretende explorar la historia de la bomba atómica y sus implicaciones tanto mundiales como en el corazón de un hombre atormentado por ver la capacidad destructiva de su propia obra. En su guion solemne, oscuro y tensionante no hay absolutamente ninguna necesidad narrativa de incluir las escenas de sexo y desnudos que tiene. Barbie hace resaltar esa falencia porque no deja de ser una película perfectamente apta para todas las edades y, a la vez, arte dispuesto a explorar temas emocionalmente sensibles y con profundas raíces históricas. Pero, además, se burla de las ideas masculinistas sobre las mujeres. Oppenheimer mordió el anzuelo e incluyó una interacción de la que se burla Barbie, pero pretendiendo que la tomemos como obvia, natural e importante para la historia: una mujer “ignorante” pidiéndole a un hombre explicarle algo y él, dichoso, usando el tema para establecer su dominio sobre ella.
  • Somos esclavos de la educación masculina para la dominación: si usted le tiene pereza a ver Barbie porque tiene distancia o sospecha respecto al feminismo y piensa que va a ser un gran discurso moralista, está equivocado y se perderá de una gran película. Pero verá el mismo mensaje sobre la masculinidad en Oppenheimer: las cosas estarían mejor si los hombres no actuáramos de acuerdo a la presión de superarnos unos a otros, y a las mujeres, sino rompiendo con los guiones patriarcales, casi siempre cringe, tercos y cargados de frustración, que no nos permiten seguir nuestros propios sueños.

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