¿La inteligencia artificial y el fin de la cultura humana?

Fotografía de una pantalla de computador en la que se muestra el programa de inteligencia artificial ChatGPT
Fotografía: Reuters

Las principales voces de la industria de la inteligencia artificial (IA) se han manifestado recientemente a favor de la regulación del desarrollo de los modelos “de lenguaje grande”, como ChatGPT. Tanto Sam Altman, CEO de OpenAI —creadora de ChatGPT— como Sundar Pichai, CEO de Google, han abogado por la creación de una autoridad internacional, algo similar al Organismo Internacional de Energía Atómica, por ejemplo, para que regule el desarrollo de esta tecnología.

¿Qué tiene que ver esto con la cultura?

Todo, según lo ha planteado recientemente el afamado historiador y filósofo, Yuval Noah Harari. Quienes lo leyeron recordarán que, en su libro Homo Sapiens, Harari explica cómo el lenguaje fue lo que nos permitió, como especie, dejar de ser un mico de la mitad de la cadena alimenticia —somos mucho menos fuertes o rápidos que predadores como osos o leones— para sentarnos cómodamente en su ápice.

Pues bien, sobre la IA, Harari señaló recientemente que su principal riesgo es que puede hackear el sistema operativo de nuestra civilización: el lenguaje.  El aspecto más relevante del desarrollo de la IA que estamos viendo es una capacidad de dominio del lenguaje que supera la del humano promedio.

El problema no es que los estudiantes usen ChatGPT para que hagan sus tareas, no. Su dominio del lenguaje permitiría que la IA formara relaciones íntimas con nosotros y podría usar esa intimidad para influir nuestras opiniones.

Esto ya lo hemos vivido con las redes sociales. Twitter, Instagram y demás, pese a ser herramientas primitivas de IA, han tenido gran capacidad de crear un manto de ilusión sobre la realidad —lleno de “hechos alternativos” y “posverdades”— que han generado polarización, afectado nuestra salud mental y desestabilizado regímenes democráticos.

El mayor riesgo reside en que la nueva generación de IA tiene el potencial de “tomarse” nuestra cultura. Hasta ahora, todos los referentes culturales han sido creados por seres humanos. Todas las ideas de la literatura, la filosofía, la religión o la política han sido creadas por cerebros humanos. A la vuelta de unos años, los referentes culturales podrían haber sido creados por inteligencias artificiales. Y en ese momento, es posible que ya no podamos darnos cuenta de que hay un manto de ilusión que cubre la realidad. Si eso pasa, dice Harari, la democracia quedará completamente destruida: cuando la IA hackee el lenguaje, esto querrá decir que se destruye nuestra capacidad de tener conversaciones públicas significativas.

Así, aunque haya que sospechar de los poderosos de una industria cuando piden que los gobiernos los regulen, Altman, Pichai y Harari —un trío bien improbable— están poniéndole letra a la misma melodía: hay que actuar pronto y de forma decidida.

Recibe newstro boletín gratuito

Newspresso te ofrece una selección cuidadosa de las noticias más relevantes de Colombia y el mundo para que empieces tu día con los ojos bien abiertos.

Noticias relacionadas