Cumbre UE-Celac: un encuentro con profundas divisiones

Cumbre UE-Celac. Fotografía: Unión Europea

Después de ocho años, por fin tuvo lugar la Cumbre UE-Celac, un encuentro que pretendía afianzar los lazos entre las regiones, superar las diferencias con miras de sentar bases sólidas para la configuración de alianzas ambientales, económicas y políticas. No obstante, a pesar del ímpetu inicial, los desacuerdos no se hicieron esperar y, al final, los resultados dejaron un sabor de boca un tanto agridulce, pues son un reflejo claro de la existencia de dos visiones diferentes, por momentos hasta completamente contrarias, de la política y el mundo.

Primer día de la Cumbre UE-Celac

La Cumbre UE-Celac empezó con el anuncio de una inversión, por parte de la Unión Europea, de 45 000 millones de euros en América Latina y el Caribe, con el objetivo de desarrollar 135 proyectos en la región, que abarcan temas como el hidrógeno limpio, la expansión de redes de datos de alto rendimiento y la producción de vacunas avanzadas, entre otros. Actos seguido, la atención estuvo centrada en el regreso de Brasil al panorama internacional, después de seis años de aislamiento producidos por la administración Bolsonaro. Así las cosas, el mandatario brasileño, Lula da Silva, aprovechó su presentación para aseverar que la guerra en Ucrania es un claro reflejo de que el Consejo de Seguridad de la ONU es incapaz de atender a los actuales desafíos para asegurar la resolución pacífica de los conflictos, condenando, una vez más, las sanciones que se imponen desde allí, porque terminan afectando a los más vulnerables.

Por otra parte, a pesar de no haber sido contemplado en el programa inicial, la crisis de Venezuela fue un tema que se trató con premura. De esta manera, Josep Borell, el alto representante para Asuntos Exteriores y de Seguridad de la Unión Europea, se reunió con la vicepresidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez y los presidentes de Francia, Argentina, Brasil y Colombia, con el objetivo de abrir un diálogo que permitiera analizar la situación venezolana, teniendo en cuenta de que allá no se ha iniciado con el cambio democrático esperado y que, además, tampoco se permitió la entrada de una delegación europea para la próxima jornada electoral. Hasta el momento no se han hecho públicas las conclusiones de dicho encuentro, pero se sabe que el ‘bando europeo’ se encontraba en desacuerdo con las opiniones de los mandatarios latinoamericanos. Finalmente, se habló del acuerdo de Mercosur —que se espera pueda ser firmado antes de que termine el año—, el aislamiento internacional de Cuba y la crisis política de Perú.

Segundo día

La cumbre UE-celac finalizó con una declaración conjunta que, entre otras cosas, asevera la profunda preocupación que existe por la guerra que tiene lugar en Ucrania. Dicho documento fue respaldado por todos los países asistentes, exceptuando a Nicaragua, que se negó a adscribirse debido a su inconformidad con uno de los párrafos. En las conclusiones finales del encuentro también reafirmaron su compromiso con luchar contra todos los modos de discriminación, enmarcándose en la lucha por los derechos humanos y el cuidado de las comunidades indígenas.

En su intervención, Denis Moncada, Ministro de Relaciones Exteriores de Nicaragua, rechazó el envío de bombas de racimo a Ucrania por parte de Estados Unidos, argumentando que dicho accionar supone un incumplimiento a la Convención aprobada en la ONU, en el año 2008, donde se estableció que el uso de esas municiones es un crimen de guerra. Al final, se acordó que la cumbre será celebrada cada dos años y se concluyó que el encuentro que tuvo lugar, a pesar de reflejar múltiples divisiones, puede considerarse como un éxito político.

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