Frank Ocean en Coachella: un iceberg de decepción y esperanza

Nota: Este texto fue escrito y publicado horas antes del anuncio oficial (5p.m. del 19 de abril de 2023, hora Colombia) de que Frank Ocean ya no se presentará en la segunda semana de Coachella 2023. Según Pitchfork, tiene dos fracturas y un esguince. Por ende, se confirma que lo ocurrido en el primer fin de semana fue un accidente que dañó por completo la puesta en escena coreográfica que estaba planeada.


Frank Ocean es uno de mis artistas favoritos de toda la vida. Sé que el colonialismo es un factor clave para que eso sea una realidad, y no me gusta dedicar tanto esfuerzo a hablar de artistas gringos, pero lo que pasó con él en Coachella suscita conversaciones vitales para la cultura global y las culturas locales.

Si no has escuchado sobre él, este video explica su relevancia mejor que yo, pero te puedo asegurar tres cosas: que su música es su mejor carta de presentación, que por su distancia con las redes sociales se sabe muy poco de él comparado a otros referentes culturales de nuestra época, y que buena parte de tus artistas globales favoritos —llámense C. Tangana, Rosalía, Kanye West, Bad Bunny, Beyonce, Lorde o Björk— están influenciados por su obra. Y, hasta el domingo, llevaba 6 años largos sin pararse en un escenario. Cosa que, vale agregar, solo ha hecho un puñado de veces en toda su carrera.

Escucha esta presentación en SNL mientras lees esta nota.

No por ese favoritismo excuso en lo más mínimo lo horriblemente improvisada e irrespetuosa que fue su presentación en Coachella 2023. A la vez, agradezco las preguntas sobre el arte, y en particular sobre la música en vivo, que el caótico show ha sembrado en mí. También, espero con ansias que toque el próximo domingo, en su segunda fecha en Coachella, si es que para entonces no lo han sacado a patadas del cartel.

A continuación, les cuento todo lo que he podido reunir en noticias, foros y testimonios de redes sobre lo ocurrido — referencias al final del texto*—. Esta es una historia de hockey, carros de lujo, amenazas de muerte, luto, un robot Shrek bebé, hielo, moda, Justin Bieber y el concierto más polémico de los últimos años, que pueden ver completo en alta calidad de celular aquí. Con ello, quiero abrirles las puertas de ciertas preguntas y de la curiosidad por esa segunda puesta en escena.

Antes del show

Fotografía de Vulture

El set de Frank Ocean como headliner de Coachella fue anunciado por primera vez en 2020, pero la vida tenía otros planes. No solo porque la pandemia obligó a aplazar el festival, sino porque Ocean detuvo la campaña de expectativa de su disco por la muerte de su hermano Ryan Breaux en un accidente de tránsito. Luego, aprovechó el aislamiento para continuar sus aportes al diseño de moda, incursionó en la joyería, surgieron rumores de su romance con el cantante mexico-estadounidense Omar Apollo, enfrentó la muerte de su amigo, el diseñador Virgil Abloh, y publicó algunos episodios de su podcast Blonded Radio, uno de los cuales incluye una conversación con “El hombre de hielo”, el gurú Wim Hof.

Durante casi un año, y hasta el día del show, se sabía que el hielo iba a ser el tema principal de la puesta en escena. La sospecha empezó con el podcast, pero luego escaló. Un siguiente episodio consistió de un freestyle de 8 minutos inspirado por Hof y su perspectiva sobre lo que su técnica de respiración e inmersión en aguas a muy baja temperatura pueden ofrecer para sobrellevar traumas y lutos como los que vivió recientemente. A eso se sumaron los testimonio de atletas olímpicos de disciplinas en patines de hielo: decían que Ocean los había reclutado para preparar algo.

Después, la mítica artista islandesa Björk contó que aceptó tocar en el festival principalmente porque Ocean le pidió que cantaran juntos en el escenario y ella, toda una leyenda musical, es muy fan, como dije antes.

Más adelante, la productora A24 —Euphoria, Parasite, Midsommar, etc. — confirmó que le dieron un contrato para escribir y dirigir su primera película. La unión de las piezas sugería que Coachella sería la ocasión de la grabación de su segundo álbum visual —el primero fue Endless —, y que tendría mucho presupuesto detrás y quizás una narrativa.

Los otros dos “headliners” del festival eran Bad Bunny y BLACKPINK. Montaje por Newspresso

Con la publicación de los horarios del festival vino la certeza de que Björk tocaría antes que Frank y en el mismo escenario, aumentando la posibilidad de la colaboración en vivo. Por si fuera poco, antes de ellos se presentó allí mismo la colombiana Kali Uchis, que podría convocar al escenario —como en efecto sucedió — al amigo y colaborador de toda la vida de ambos, Tyler the Creator, y a Omar Apollo, colaborador de ella y supuesto novio de nuestro enigmático headliner. Así, las estrellas se alineaban para lo que parecía un show de ensueño lleno de invitados especiales.

Finalmente, días antes del evento, Coachella dijo que el show estaría incluido en su oferta gratuita de livestream por YouTube, prometiendo así la primera grabación en vivo oficial de este artista y dando así esperanza a los fans de todo el mundo. Además, BMW publicó en sus redes sociales videos del clásico modelo M3 naranja de la portada de Nostalgia, Ultra —mixtape debut que no está en plataformas—, por lo cual los fans teorizaron que el concierto sería un relanzamiento de esa obra.

El día del show

Para quienes no asistimos al famosísimo festival en California, todos los hechos provienen de tuits o de publicaciones y livestreams de Instagram, TikTok o Twitch que los fans hicieron con sus celulares. En la tarde del domingo, la nube negra de quien tiene la sensación de que algo es demasiado bueno para ser cierto se empezó a apoderar de la fanaticada y las redes: una serie de mensajes confusos de las cuentas oficiales de Coachella y YouTube dio paso al anuncio formal de que la presentación ya no tendría el prometido livestream.

Los más optimistas concluyeron que debía tratarse de una cláusula de exclusividad ya que el concierto sería la película contratada con A24; algunos lo acusaron de perpetrar el clasismo inherente a los conciertos privados; y los más alarmistas ya se preparaban para una cancelación.

El siguiente dominó en caer fue la pista de hielo. Aunque algunos fans confirmaron con fotos que en el escenario principal había una estructura semicircular cubierta con plástico, fue desmontada rápidamente sin mayor explicación.

Fotografía aérea del escenario y el ring de hielo. Recuperada de reddit.

Gracias a entusiastas asistentes al festival —con consciencia de clase y excelente señal telefónica—, muchos nos sentamos a esperar en casa al momento indicado (10pm California, 12pm Colombia). Durante una hora más, las colosales pantallas cubrían literalmente todo el escenario salvo por una pequeña rendija en la parte inferior, que estaba llena de equipos difícilmente distinguibles a lo lejos, ya que estaban apeñuzcados.

Ya a las 11 de California, a las secuencias de calibración de imagen y sutiles cambios a la iluminación de la “caverna-escenario” les siguió un corto video del icónico BMW de Nostalgia, Ultra y el sonido de un motor encendiéndose.

Esas primeras imágenes en resolución regular fueron transmitidas en directo por cientos de usuarios como “@Morgandoesntcare”, que para ese momento servía de transmisora desde primera fila para 130 000 personas, incluyéndonos a la cantante Lorde y a mí. Una porción de esa audiencia, según contó en entrevista, llegó a amenazarla de muerte si no bajaba el livestream, pues eran fans obsesivos que lo consideraban una violación a su visión artística. Tras las primeras señales de que algo ocurriría, y correspondientes gritos de emoción, vinieron las imágenes de un fondo azul y unas cuantas decenas de personas encapuchadas caminando en silencio, aleatoriamente pero en fila, y de lado a lado de la caverna-escenario.

Este fue durante mi POV de la mayoría del show esa noche.

El silencio se prolongó unos 10 minutos y luego sí, al son de su primer sencillo, “Novacane”, aparecieron Frank Ocean y su banda en vivo. El artista, cubierto de una chaqueta azul propicia para la nieve, interpretó su repertorio por cerca de una hora sin problemas técnicos, pero de manera muy extraña.

No en los sentidos psicodélicos o de rockstar de la palabra, sino en el sentido de que todos los eventos que voy a enlistar fueron muy bien ejecutados, pero separados por silencios incómodos, miradas confundidas, chiflidos y la salida temprana de miles de concurrentes: casi todas las canciones venían en instrumentales completamente nuevos, y para algunas Ocean se limitó a sonreír y bailar mientras incitaba al público a cantar; el cantante pidió cortar “Crack Rock” a la mitad antes de retomar; debutó “White Ferrari” en vivo y en la versión que su fallecido hermano menor le recomendó —pero que Frank no escogió — para su disco más aclamado, Blonde ; sugirió que tiene un nuevo álbum en camino y dedicó su presentación al mencionado hermano, que según él lo obligaba a asistir a Coachella y poguear viendo artistas como Rae Sremmund; a la mitad hubo un set de 10 minutos a cargo de la francesa DJ Crystallmess , quien, usando el mixer de Virgil Abloh —genio de la moda que también incursionó como DJ, y amigo de Ocean que murió el año pasado — mezclaba algunos remixes electrónicos de hits del catálogo de Ocean mientras la pantalla mostraba a un guardia de seguridad twerkeando; hizo aparición “Cody”, el robot de Shrek bebé con el que Frank asistió al MET Gala de 2021; un chico subió a cantar un cover de “Night Life”, de Aretha Franklin, antes de que Frank lo presentara como Josiah, “la representación de mi niño interior por el show de hoy”; los encapuchados volvían cada tanto a escena a caminar en hileras aleatoriamente; y, para cerrar, tras el debut en vivo de su magistral cover de “At Your Best (You Are Love)”, dijo que le acababan de avisar de un toque de queda y que el show terminaba.

Quizás el único momento elogiado con unanimidad fue este.

Todo esto, reitero, en menos de una hora y cuarto, que según lo prometido debía ser al menos dos. Apagué el celular y me fui a dormir feliz por algunos fragmentos, pero confundido por la gran mayoría de la presentación.

¿Y ahora?

La opinión de Anthony Fantano, quizás el crítico musical más famoso de internet.

Cuando desperté vi la oleada de comentarios de indignación en redes y artículos de prensa. Casi todos lo tildaban como la decepción del año. Algunos de ellos señalaban, con razón, lo injusto y desconsiderado que era para él dar un show mediocre, sin norte y a medias. En especial teniendo en cuenta el esfuerzo de meses por parte de su equipo para preparar un proyecto que fue desechado en segundos, así como el precio de la boletería, el tipo de aprecio que muchos le tenemos y la cantidad de tiempo de espera para un momento que se presentaba como un tiro al arco sin portero a la historia de la música.

Aparte de eso, había algunos comentarios positivos sueltos de fans como yo, o que llamaban a una mirada menos dicotómica del asunto, pero todo lo demás era terquedad ciega, intentos por defender lo indefendible.

Uno de esos pocos elogios maximalistas, curiosamente, vino de parte del Instagram de Justin Bieber, para quien Frank Ocean compuso varias canciones antes de hacerse famoso.

Frank Ocean en una presentación pasada. Fotografía: GQ

Ahora, la marea se disipa un poco.

Un hilo de un periodista dedicado a los festivales confirmó buena parte de los planes y cambios de última hora que se rumoraban. Como ese usuario dice, es verificable que los organizadores del festival están furiosos por todo: ¿qué más explica que no haya una sola foto o publicación en redes sobre el acto más anticipado del año?

También nos hemos enterado de que si bien Frank Ocean caminó y bailó con normalidad en escena, tuvo una lesión de tobillo recientemente. En principio, creí que era una excusa barata, pero un podcast con patinadores que integraban el crew lo confirmó y por ellos me enteré de que el problema era que los ensayos para el show preveían que él cantara sobre el ring de hielo. También supe que el propio Frank entrenó a los deportistas para ser coristas esa noche, y que en el día todo el equipo alcanzó a tener maquillaje y vestuario listos para salir a escena, bajo el sol del desierto californiano. Bueno, hasta que llegó la noticia del cambio de decisión, por supuesto.

Ni siquiera el comentario del “toque de queda” que dejó al cierre fue una excusa. Siguiendo el acuerdo contractual que tienen los organizadores de Coachella con el municipio de Indio, California, hay una penalización monetaria que se acumula minuto a minuto si el evento sigue después de las 12. Se estima que, solo este fin de semana, por un promedio de 22 minutos adicionales por día, el festival tuvo que desembolsar 117,000 dólares a la ciudad.

En otro tema, contrario a lo que uno esperaría por el desplante, los integrantes del equipo de patinaje publicaron un TikTok tras bambalinas y aprovecharon la curiosidad en los comentarios para aclarar que tienen mucho respeto y agradecimiento, además de comprensión por “las cosas por las que ha pasado Frank” y que llevaron a la cancelación de lo previsto. También afirman que el plan es realizar lo planeado el fin de semana que viene. Y aunque es mejor tener las expectativas bajas, ahí surge la esperanza.

Qué hacer con el hielo derretido (Opinión)

Fotografía del concierto publicada por la mamá de Frank Ocean en sus redes sociales.

Independientemente de la incertidumbre por lo que será o de las razones que les he dado para creer que el show tiene o tenía potencial —pienso ahora en las obras babilónicas como la versión de Dune que Jodorowsky intentó hacer para cine —, hay unas conversaciones y unas preguntas más importantes.

¿Los artistas se deben a su público o no? Y, mirando el contexto macro de shows decepcionantes y cancelaciones de giras a Latinoamérica “porque sí” o por priorizar a otros continentes: ¿existe una tendencia de los grandes artistas de talla mundial a despreciar a su público? ¿Se trata de una suerte de “pereza” de quienes se consideran demasiado grandes para fallar, y confían su éxito comercial en fanaticadas tan numerosas e interesadas por su obra como para generar ganancias? ¿O que se fían de su caracterización como artistas misteriosos y de nicho para incluso estar seguros de que algún clickbaitero o algún crítico los defienda a capa y espada hasta en las peores cagadas, esgrimiendo una palabra vacía de su sentido real, “performance”, y disparando nombres de filósofos?

Los espectáculos en vivo están limitados por definición a un espacio-tiempo específico, y no a los “antes”, “durantes” o “despueses”, que son la jurisdicción de la historia sobre la música. Esas “cavernas-escenarios”, como la de Coachella, terminan marcadas por estados emocionales, contextos políticos y por el azar. Pero también pueden ser, y eso se lo pueden plantear más a menudo los artistas de mi ciudad, lógicas procesuales, residencias, festivales con dos fechas idénticas, pero separadas por una semana que permita la creación de un arco de desarrollo.

Una de mis canciones favoritas de Frank Ocean.

Quisiera saber la opinión de nuestros lectores. Pero sobre todo quisiera detenerlos sobre el hecho de que una historia tan compleja como la que cuento en este artículo, con tantos millones de dólares y personas detrás, puede quedar reducida a la indignación de un tuit de alguien que ni siquiera se dio la oportunidad de abrirse a la curiosidad. Los tuits, los reproches baratos y sencillos que persiguen el hálito de un crítico implacable —uno que no vio Ratatouille —, son un cierre a la esperanza y al asombro. El arte, tu arte quizás, no.

La presentación fue mala incluso para mí, y seguro pésima para quienes no son fans. Pero me pregunto si eso es todo lo que fue, y si en esas palabras se agota lo expresado por él, como si se tratara de cualquier Drake que cobra millones por montarse unos minutos a una tarima para ocasionalmente balbucear líneas de algunos hits. Como si se tratara de los artistas que han mentido a su público enviando a desconocidos a hacerse pasar por ellos, o que simplemente son mediocres y esgrimen el argumento del “performance”.

Qué bueno que, en esta ocasión, el hielo derretido pueda volver a congelarse.


*La trazabilidad de las fuentes originales de cada video y testimonio es de altísima complejidad: ni eso se salvó del caos. Pero las fuentes principales son:

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