La biblioteca de Babel: ¿quién quedará a cargo del legado de Jorge Luis Borges?

“Muerto, no faltarán manos piadosas que me tiren por la baranda; mi sepultura será el aire insondable; mi cuerpo se hundirá largamente y se corromperá y disolverá en el viento engendrado por la caída, que es infinita. Yo afirmo que la Biblioteca es interminable.”

La biblioteca de Babel
María Kodama junto a fotografía de Jorge Luis Borges. Fotografía: EFE
María Kodama junto a fotografía de Jorge Luis Borges. Fotografía: EFE

Tras la muerte de María Kodama, viuda del escritor Jorge Luis Borges, se ha desatado una disputa por el legado literario del autor. Aunque algunos aseguraban que el testamento de Kodama era secreto, durante los trámites del juicio de sucesión, el abogado a cargo confirmó que la autora no dejó un documento de tal tipo. Frente a esto se plantea la incertidumbre sobre el destino del acervo literario de Borges y el rol que podría ocupar el Estado argentino.

Luego de la muerte de Borges

Antes de su fallecimiento en 1986, Jorge Luis Borges designó a su esposa, María Kodama, como albacea y heredera universal de su legado. Esto la convirtió en la titular de los derechos de autor de toda la obra de Borges y en propietaria de bienes muebles e inmuebles, así como de medallas, condecoraciones y distinciones recibidas por el escritor a lo largo de su carrera. Luego de esto, la viuda de Borges se mantuvo al frente de la fundación que custodió el legado del autor.

Lamentablemente, la autora falleció a finales del mes pasado y se confirmó que no designó un sucesor para hacerse cargo del acervo de Borges, incluyendo los derechos intelectuales y materiales de su obra. Documentos entre los cuales se encuentran manuscritos y otros archivos de gran valor cultural que representan parte del patrimonio nacional en Argentina.

¿Cuál será el destino final de la obra?

Luego de la muerte de la autora, cinco de sus sobrinos se presentaron como herederos del legado escrito. Por su parte, si el Estado deseara intervenir, debería hacerlo por medio de una ley de expropiación, indemnizando a los herederos. De esta forma, Argentina se encargaría de gestionar las traducciones, nuevas ediciones y el posible material inédito que se encuentra en los documentos.

Algunos críticos afirman que la Biblioteca Nacional Mariano Moreno, ubicada en Buenos Aires, debería administrar el acervo del autor, permitiendo acceso de académicos y literarios que busquen estudiar el material. Aunque, antes de su muerte, Kodama mencionó el deseo que tendría de enviar la obra de Borges a dos universidades en Japón y Estados Unidos, sin mencionar cuáles. Los analistas apuntan a que en el caso de este último país, podría haberse referido a Harvard o la Universidad de Texas, donde el autor de “El Aleph” dio clases y conferencias. Son, además, instituciones que han hecho un volumen de investigación considerable en torno a la obra del celebrado escritor.

El problema se resolverá porque, como el mismo Borges señaló, “La biblioteca es ilimitada y periódica. Si un eterno viajero la atravesara en cualquier dirección, comprobaría al cabo de los siglos que los mismos volúmenes se repiten en el mismo desorden (que, repetido, sería un orden: el Orden). Mi soledad se alegra con esa elegante esperanza.”

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