El polo sur de la luna: ¿por qué el furor?

India causó sensación esta semana cuando logró alunizar exitosamente con su nave Chandrayaan-3. No sólo se convirtió en el cuarto país en poner una nave en la luna —junto con Rusia, Estados Unidos y China—, sino que además fue el primero en llegar al polo sur de la luna. ¿Por qué es esto tan importante?

Donde el sol no brilla

El polo sur lunar se caracteriza por tener regiones que nunca han recibido luz solar. La ausencia de sol hace que la temperatura pueda bajar hasta -230 °C; o sea, unos diez grados más caliente que el corazón de tu ex. De especial interés son sus múltiples cráteres que se convierten en trampas de frío que contienen un registro fósil de hidrógeno, agua y otros elementos que podrían ayudarnos a entender los inicios del Sistema Solar. Pero, además del atractivo científico, hay una creciente importancia comercial por la presencia de agua.

Los análisis de las muestras de rocas lunares de las décadas de 1960 y 1970 sugerían que no había agua en la luna. Sin embargo, en 2008, nuevos análisis de las mismas muestras revelaron contenían hidrógeno y, en 2009, la NASA y La Agencia India de Investigación Espacial (ISRO por sus siglas en inglés) detectaron la presencia de agua en la superficie de la luna.

Las misiones actuales —públicas y privadas— buscan establecer la cantidad de agua en la zona y si es fácilmente accesible o se puede explorar. Esto con el objetivo de utilizarla para nuevas misiones de exploración, también para abastecer estaciones más permanentes e, incluso, minería.

Boom de misiones lunares

En efecto, en los próximos cinco años hay planeadas unas 25 misiones lunares, que involucran a 10 países distintos y 14 compañías privadas. Aunque solo hay ocho misiones tripuladas planeadas, la existencia de agua asequible en la luna crearía un boom aún mayor de misiones que se beneficiarían del agua, no sólo para consumo y saneamiento, sino también para producir hidrógeno para combustibles y oxígeno para respirar. 

El costo de los viajes espaciales, gracias a la participación de empresas privadas, se ha reducido dramáticamente en las últimas décadas. Históricamente, durante la era del transbordador espacial, el precio de enviar cargas útiles al espacio oscilaba entre 10 000 y 27 000 dólares por kilogramo. En cambio, según SpaceX, la Starship, propone que podría ser inferior a 100 dólares por kilogramo, lo que supondría una transformación significativa en la economía de la exploración espacial.

La ética de la exploración espacial

¿Entonces ahora cualquiera puede ir y hacer minería en la luna? No. El marco jurídico que rodea la exploración lunar está definido principalmente por dos tratados internacionales. El Tratado sobre el Espacio Ultraterrestre de 1967 establece que la exploración y utilización del espacio ultraterrestre, incluida la luna, deben llevarse a cabo en beneficio de toda la humanidad y prohíbe a cualquier nación reclamar la soberanía sobre los cuerpos celestes. Por su parte, el Acuerdo sobre la Luna de 1979 estipula que los recursos de la luna son patrimonio común de la humanidad. Todo fantástico, salvo porque el tratado de 1979 no ha sido firmado por China, Estados Unidos ni Rusia.

La falta de regulaciones claras —o su no aceptación— podría producir efectos negativos, como la monopolización injusta de los recursos de la luna por los Estados o privados que tengan los medios para enviar misiones y profundizar desigualdades entre países. También puede sentar un precedente problemático para la exploración de otros cuerpos celestes en el futuro. Esto sin mencionar los impactos ambientales o la biocontaminación. 

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